DESPIDIENDOME DE BRINDISI
Carlos Mora V
Si fuésemos capaces de saber cuándo y dónde volveremos a encontrarnos de nuevo, nuestra despedida sería más tierna.
He tenido la oportunidad por esas cosas extrañas de la vida, el tener que ir a Brindisi, Italia, ubicado en ese sur maravilloso de ese país, más que todo, por razones familiares., en donde la familia Iazzi Cavallieri me han acogido siempre, atendiéndome con mucho afecto, por se los abuelos de mis hijos que en estos momentos están con ellos. La verdad, que cuando arribo a esa pequeña ciudad, puerto muy relevante, de grandes hazañas, historia, como lo es su misma ciudad, me siento bien, como si hubiese vivido muchos años en ella. Me es todo familiar, sencillo, tranquilo, especialmente su puerto a donde casi todas las noche lo camino, me siento a contemplar su bello mar, ver pasar a los brindisinos, contentos, conversando, animados, la gran mayoría casi adultos, de vez en cuando jóvenes, transitar disfrutando el sonido del mar y respirando su aire marítimo.
Cabe señalar, como se dice a lo largo del paseo marítimo que recorre el puerto de la ciudad, se pueden ver los jardines de la plaza Vittorio Emanuele II, que se remodelaron en 2001. En el interior de la plaza se encuentra también la fuente de Delfín (construida en 1876), y el monumento de Virgilio (Bodini, 1988). Cercano a la plaza está el reloj de sol, construido en 1917 por el capitán Alberto de Albertis, un experto italiano de relojes del sol.
Uno puede ver el edificio llamado "Casa de los Turistas", que data de la época de las cruzadas en que se construyó aquí una dársena. Después se edificó en esta zona una iglesia dedica a S. Juan, pero posteriormente su estructura fue modificada enteramente por los subsiguientes dueños. Tras una serie de reparaciones y acondicionamientos recientes, el edificio se utiliza como Oficina de Turismo y para acontecimientos culturales
El edificio Montenegro del siglo XVI, residencia actualmente del Prefecto, es el mejor ejemplo de la ciudad de edificio barroco para el comercio
Muy cierto como lo indica elforastero.com andando por la calle de Regina Margherita se alcanza la plaza de Lenio Flacco, cerca de las antiguas ruinas del muro Messapico. No muy lejos de aquí, en la plaza S. Teresa está El Monumento a los Caídos, dedicado a los soldados muertos en la primera guerra mundial, y fue colocado originalmente en la plaza Dionisi, donde se inauguró el 22 de noviembre de 1931, en presencia del rey Vittorio Emanuele III. La elección se definió "inadecuada" por su autor, el escultor de Brindisi Edgardo Simone, que donó este trabajo al pueblo antes de marcharse a Nápoles. De esta forma, este monumento de mármol blanco fue movido, en 1940, hasta donde se encuentra actualmente.
Recuérdese, que Brindisi esta situado en la llanura salentina a orillas del Mar Adriático, tiene un magnífico puerto natural, una desembocadura que se interna en la costa, importante entre otras cosas por las conexiones con Grecia, Turquía y Albania. El tráfico mercantil concierne Carbón, Aceite combustible,
Me siento como parte integrante de ese paisaje maravilloso, de ahí transito por sus calles a su centro histórico, muy sencillo, pero animado con muchas personas que lo transitan a pesar de hacer frío en esta época. Me voy caminando a sus plazas, especialmente la plaza Victoria sobre todo, me siento un buen rato a observar a las personas, a ver a los niños jugar, divertirse, como también analizar como los brindisinos compran en sus los mercaditos que se improvisan ofreciendo dulces típicos.
Confieso que me gusta mucho ir a su Domo, Catedral, porque me queda muy cerca de donde yo me hospedo, la catedral también conocida como La Iglesia de S. Juan Bautista, se construyó entre 1098 y 1132.
Fue rehecha prácticamente en su totalidad, siguiendo el diseño original, después del terremoto de 1743. En su interior uno puede admirar un mosaico policromo de 1178 y una corona de madera de 1594.
Aquí Ruggiero, el hijo de Tancredi, fue coronado como Rey de Sicilia en el año 1191 y en el año 1225 se celebró la boda de Isabella de Brienne, reina de Jerusalén, con el emperador Federico II.
He asistido a sus ceremonias, a actos públicos religiosos en ella realizado, como también he ido a reflexionar , a meditar, , pues me encanta la sencillez de su Dumo y su atmósfera de paz que en él se manifiesta.
Todas las mañanas por morar cerca de la cátedra, me complace escuchar sus campanas en donde su campanario se completó en 1795 y con los cercanos palacio del Obispo y edificio Seminarista, construido en 1720 utilizando las materias obtenidas de la derribada Basílica S. Leucio. Me encanta ir saliendo de ese lugar a la columna romana, las disfruto intensamente.
Me complace transitar constantemente por Corso Umberto I, que como se ha escrito sobre él es un agradable paseo peatonal regalado por bellas e inusuales palmeras que dan un toque oriental a esta ciudad portuaria y el paseo marítimo, que es por donde se quedan la mayoría de los turistas que esperan la salida de su barco hacia Grecia.
Pasado un tiempo me voy hasta su estación central, estación sencilla, pero acogedora, de vez en cuando me detengo a tomarme un café . De ahí ,me dirijo hasta el Puerto por sus calles adoquinadas, por callejuelas que hay a uno y otro lado del paseo, que es muy cierto, se descubren una ciudad llena de sorpresas: palacetes más o menos antiguos con estupendas fachadas, iglesias de diversas épocas y numerosos restos romanos, una columna que indicaba el final de la via Apia o algunas antiguas puerta de entrada a la ciudad. llenas de historia, Considérese , como se ha escrito que antiguamente fue punto de encuentro entre los imperios de Oriente y Occidente y, más adelante, en la época de los normandos, lugar de paso en las rutas peregrinas hacia Tierra Santa
Es de origen prerromano, quizás fundada por las gentes ilíricas y su nombre latino Brundisium, a través del griego Brentesion, remarca el vocablo mesapio Brention, cabeza de ciervo, que parece referirse a la forma del puerto que hospeda la ciudad. Antigua regia sede de los mesapios, Brindisi, por su posición estratégica, estuvo siempre en contraste con la vecina Tarento. En el 267 a. . fue conquistada por los romanos. Fue entonces un puerto activísimo y lugar de escala para el Oriente y Grecia conectada a Roma a través de las consulares Via Appia la Regina Viarum y la Appia Traiana.
Muy interesante lo que nos recuerda Wikipedia sobre ella, que Brindisi sería conquistada por los godos y en el Siglo VI, incluida por el Imperio bizantino en su esfera de influencia.
Destruida en 674 por los longobardos de Benevento guiados por Romualdo, en el Siglo IX fue sede, en el sitio de Torre Guaceto, de un campo de trincheras sarraceno. Reconquistada por los Bizantinos, permaneció bajo su dominio hasta la conquista normanda en el 1070 Ciudad donde se encontraban edificios públicos, será vinculada a las dinastías de los Svevos, de los Angió y de los Aragón. Será más tarde, dominio de Venecia antes de pasar ser dominio de España. La ciudad ese vio involucrada en las luchas por la posesión del Reino de Nápoles; fue devastada por la peste en 1348 y destruida por el terremoto de 1456. Con Fernando I de Aragón conoció un período feliz, pasando después a manos de los venecianos y de los españoles. En el periodo 1707-1734 Brindisi fue posesión austríaca, después borbónica.
El período de máximo esplendor fue alcanzado con su anexión al recién creado Reino de Italia en 1860 y con la apertura del canal de Suez en 1869. Durante la primera guerra mundial Brindisi fue utilizada como sede del comando aliado para el bajo Adriático Entre septiembre de 1943 y febrero de 1944 la ciudad fue capital de Italia en funciones.
Como se puede notar hay mucha historia antigua, en sus calles se nota todavía restos de monumentos, de ese escenario que en su época estuvo activo, aun en la segunda guerra mundial.
Lo cierto, que disfruto mucho la estadía en esa ciudad, que no cabe la menor duda de aceptar la reencarnación, tuve ya que haber vivido en ella.
Me siento un poco incomodo cuando la dejo, una sensación extraña, a pesar de que en mi transito por este mundo he conocido muchas ciudades, vividos en varios países. Pero Brindisi, me es algo muy especial. Esperamos volver a ella pronto....


